María Elena nació en Valparaíso en 1948, en una familia sencilla y muy unida. Desde pequeña destacó por su alegría, su generosidad y una especial capacidad para hacer sentir bienvenidas a las personas que la rodeaban.
Fue madre, abuela, amiga y confidente. Disfrutaba de las tardes de jardín, de preparar sus recetas favoritas para quienes llegaban de visita, de escuchar música y de conservar fotografías de los momentos importantes de cada generación.
Quienes la conocieron recuerdan especialmente su serenidad, su sentido del humor y la forma en que sabía escuchar. Tenía la costumbre de preocuparse por los demás antes que por ella misma y encontraba felicidad en los pequeños detalles: una llamada inesperada, una comida familiar, una flor recién abierta o una tarde compartida con sus nietos.